domingo 24 de mayo de 2009

De gripes y cuarteles

Cuando saltó a la luz la supuesta epidemia de gripe A en México sentí incredulidad, igual que con la gripe aviar. La gripe aviar fue la excusa perfecta para que los estados compraran millones de vacunas que luego no utilizaron. La leyenda cuenta que altos cargos de la administración de G.W.Bush eran accionistas de las empresas con patente de la vacuna.

Así que pregunté a algunos compañeros de la izquierda que estudian medicina. Me dijeron algo parecido y me comentaron que en el mundo, más de un cuarto de millón de personas mueren cada año de gripe común, o mejor dicho, de pobreza común, complicada por una gripe.

Así las cosas, esta semana se ha montado una buena en la esfera política española a propósito de la visita de escolares a un cuartel militar donde hay un brote de esta gripe. Seguramente esa gripe no mate a nadie en España o mate en la misma proporción que la gripe común, pero ha sido la excusa perfecta para que PSOE y PP pongan en escena su clásico enfrentamiento divagando sobre lo superfluo. Dicen los unos que no hay por qué preocuparse y responden los otros que es una irresponsabilidad llevar a un grupo de escolares a un cuartel con contagiados de la gripe A.

Pero lo que nadie puso en tela de juicio es el hecho de que cientos de niños españoles desfilen cada día por los cuarteles militares. Podrían llevarlos a hospitales, a parques de bomberos, a los grandes centros de distribución de alimentos o a la universidad. ¡Pero no!, los llevan a las instalaciones del ejército. Se trata de inculcarles desde pequeños la cultura de la guerra. Que vean como algo normal que 100.000 personas trabajen en el negocio de la guerra, la muerte y la destrucción.

No a la Guerra

No a la Guerra
Oviedo, 20 de marzo de 2003