el Espacio Europeo de Educación Superior o la constatación de la vuelta del modelo tecnicista de enseñanza . Parte II. (Versión beta)
El discurso técnico tiene una absoluta vigencia en la actualidad. Se trata de un modelo emergente en la formación de profesionales. El impulso que los gobiernos europeos están dando al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) convierte en hegemónico el discurso técnico. De cómo se ha llegado hasta aquí y su correspondiente análisis es de lo que se tratará a continuación.
La puesta en funcionamiento del EEES forma parte de una serie de medidas neoliberales que se están dando en todos los ámbitos de la política en nuestra sociedad.
Aquí se argumentará que el EEES es una más de las caras de un dado que abarca no sólo la enseñanza sino también el mercado laboral (directiva Bolkenstein) o la sanidad (impulso del conocido modelo Alzira[1] de gestión de hospitales).
Así mismo, se considerará el Sistema Educativo como un subsistema dependiente de la sociedad y no como un microcosmos autónomo que a modo de pecera está al margen de lo que ocurre en el océano.
Para realizar el análisis que se ha propuesto hay que picar en diversas puertas (Informe Universidad 2000, Ley Orgánica de Universidades (LOU), LOCE y LOE, EEES, Directiva Bolkenstein) y habrá que estar atent@s a las jergas empleadas si queremos comprender lo que realmente acotan términos como sociedad, calidad, eficiencia, flexibilidad, o expresiones como bajada del nivel académico, masificación de la enseñanza superior, etc.
Positivismo, el gobierno de la ciencia o la ciencia del gobierno[2].
Podemos decir que, en cierto modo, el positivismo surge como reacción a la cosmovisión imperante en el antiguo régimen. La transición desde aquel sistema social, basado en los privilegios de casta cuya piedra angular es la Iglesia, al sistema capitalista burgués, requiere de una teoría que legitime el nuevo orden social. Si en el antiguo régimen los gobernantes eran designados por la gracia de dios, la burguesía pretende romper con ese modelo.
El gobierno no puede regirse por supuestos designios divinos sino por la ciencia positiva. Los positivistas pretenden un gobierno integrado por científicos, por sabios que gobiernen la sociedad en función del conocimiento y los avances científicos.
La iglesia era la institución donde se producía la inculcación ideológica que daba lugar a la legitimación del orden propio de la sociedad estamental. La burguesía da un impulso a la escuela como lugar de expansión de las ideas científicas concibiendo al maestro como sacerdote laico.
En una encarnizada lucha a muerte entre aristocracia y gran burguesía, la pequeña burguesía y las clases cultivadas se hacen fuertes en el campo de la cultura y por ende de la escuela.
La victoria del antiguo régimen significaría un retroceso y el triunfo de la burguesía, con la ley del más fuerte y el sálvese quien pueda como banderas, pondría en un lugar muy difícil a las clases cultivadas y la pequeña burguesía.
Son estas dos clases subalternas las que proponen el orden meritocrático. En la nueva sociedad, todos parten de cero: los privilegios de cuna son abolidos y la distribución de las posiciones sociales se realiza, en teoría, conforme al mérito y esfuerzo de los ciudadanos. El título nobiliario es sustituido por el título académico, que lleva implícito un lugar en la escala social.
La imposición del orden meritocrático permite a médicos, abogados, etc mantener un cierto estatus social al que no hubiesen podido acceder si se hubiese impuesto totalmente el tanto tienes tanto vales o el “cruel interés del pago al contado” del que hablaba Marx en el Manifiesto Comunista refiriéndose al proceso de desenvolvimiento de la burguesía.
Pero como decíamos al comienzo de este apartado, se pretende un gobierno de sabios. La burguesía, experta en convertir en únicos, legítimos e indiscutibles sus intereses de clase, desarrolló a lo largo de estos dos siglos una serie de pseudosciencias para convertir en evangelio científico aquello que puede beneficiarle.
Ese y no otro es el sentido de las posiciones dominantes en economía. Con el poso de más de 200 años de acumulación, los postulados teóricos de la economía neoliberal tales como libre mercado, eficiencia, eficacia, políticas orientadas a los resultados, calidad, rentabilidad, empleabilidad, etc. no sólo gozan de buena salud, sino que están viviendo una segunda y sempiterna juventud en los últimos 30 años del siglo XX y en los comienzos del actual siglo XXI.
Las fábricas son cerradas porque no son rentables para los patronos, obviando la implicaciones sociales que conlleva el cierre y anteponiendo la rentabilidad económica; la seguridad ciudadana se mide en número de detenciones, delitos y asesinatos, es decir en datos cuantitativos; la calidad educativa se mide en función de la obtención de unos resultados maximizando los recursos empleados; el libre mercado penetra, incluso, en el sistema sanitario público; y determinados estudios se justifican en función de si son o no rentables[3].
La psicología conductista es pariente cercana de la economía neoliberal y nutre a ésta de interesantes herramientas. Los conductistas parten del estudio de las respuestas obtenidas ante determinados estímulos. Se centran en las respuestas porque consideran que no se pueden presuponer procesos y que el rigor científico impone que sólo lo observable puede dar lugar a conocimientos rigurosos. Lo importante son las respuestas, por tanto, hay que desarrollar una serie de mecanismos que permitan cuantificar las conductas observables.
La economía neoliberal aplica ese mismo principio: hay que orientar las políticas a lo observable, a los resultados, y si se pueden expresar numéricamente mejor. Dentro de esta lógica aparecen los indicadores.
Por ejemplo, la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad Educativa (ANECA) plantea como indicador de la calidad de la enseñanza universitaria que las universidades realicen encuestas para medir la calidad de la enseñanza. La Universidad de Oviedo realiza una encuesta cuatrimestral a miles de estudiantes en sus aulas en la que se valora cada asignatura. Como la encuesta ha sido realizada por expertos, nadie puede cuestionar si mide lo que dice medir o si la manera de medirlo más acertada es esa u otra, puesto que se supone que ha sido diseñada científicamente. Una vez recogidos los datos se procesan y se elaboran unos boletines que son enviados a los profesores. El hecho de que se valore positiva o negativamente la docencia de una asignatura no implica absolutamente nada. Esta evaluación no va unida a la toma de decisiones porque lo que el indicador de la ANECA determina es si las universidades realizan encuestas para evaluar su enseñanza, no lo que estas universidades hacen después con los resultados de esas encuestas.
Sirva el ejemplo anterior para entender la superficialidad de los análisis que pueden realizarse desde esta perspectiva. Lo mismo ocurre en el día a día del aula. Lo importante es el resultado, no el proceso.
Las políticas neoliberales son presentadas como avances científicos, válidos, verdaderos y por tanto incuestionables, obviando el marcado carácter político que las acompaña. Es la ideología de la no ideología de los economistas tecnócratas, que permite (p.e) que en una región como Asturias se destruyan decenas de miles de empleos sin que nadie, ni siquiera los sindicatos, cuestionen o pongan en tela de juicio tales medidas. Los dirigentes políticos encuentran en este paradigma un pozo sin fondo que les permite tomar toda clase de decisiones escudándose en el rigor de las tendencias imperantes en las ciencias económicas.
Flexibilidad y adaptabilidad.
La crisis económica de 1973 trastoca las condiciones materiales que posibilitaron la masificación de la educación secundaria y universitaria.
Los gobiernos de los países capitalistas emprenden reformas que ahondan en el recorte del gasto público. El sistema educativo es uno de los principales perjudicados de estos recortes[4].
A partir de ese momento, comienzan a alzarse voces que plantean el despilfarro de recursos que supone la configuración actual de la enseñanza en general y, concretamente, de la enseñanza universitaria.
La enseñanza universitaria es descrita como actividad anquilosada en el pasado que no responde a las necesidades de la sociedad actual. Según esta descripción la universidad es una institución masificada y deteriorada en la que se imparten enseñanzas planificadas de modo inadecuado aumentando el desajuste existente entre el sistema educativo y las necesidades productivas[5]. La universidad no responde a las necesidades del mercado y no forma a los futuros profesionales en las habilidades que requiere su futuro puesto de trabajo.[6]
La sociedad actual pasa a denominarse “sociedad del conocimiento”. El papel de la enseñanza superior debe ser aumentar la competitividad de esa sociedad del conocimiento y responder a las demandas de la misma.
Ocurre, sin embargo, que los tecnicistas, expertos conocedores de las estrategias de marketing emprenden aquí una fascinante aventura publicitaria para hacernos creer que las necesidades de la sociedad son las necesidades del mercado[7], o dicho de otro modo, que sociedad y mercado son lo mismo.
Empleando el término sociedad como sinónimo de mercado tratan de hacer incontestable su argumentación, ¿podría alguien oponerse a que la universidad intente satisfacer las necesidades sociales?
Además, tratan de reducir el problema del desempleo a una cuestión formativa: los universitarios no encuentran empleo porque la formación universitaria no responde a la demandas del sistema productivo/mercado/sociedad, obviando que la cuestión laboral es algo mucho más complejo y depende de multitud de factores. Concretamente, si los pedagogos, maestros, psicólogos, sociólogos, trabajadores sociales, etc. no encuentran trabajo no es por un problema formativo sino porque se anteponen las necesidades del mercado a las de la sociedad y, el Estado, mermado y cada vez más reducido, no crea el tejido social necesario para satisfacer las necesidades de la sociedad. El desempleo y los despidos masivos en Seat, Teletech y Delphi o el cierre de Naval Gijón, poco tiene que ver con la formación de sus trabajadores y mucho con el criterio de la rentabilidad económica del modelo neoliberal o, en el caso concreto de los astilleros, con operaciones de especulación inmobiliaria
El discurso técnico considera que la sociedad –el mercado- cambia de modo vertiginoso y que hace falta que el sistema educativo se adapte a esos cambios con rapidez. Resulta imposible prever, cuales serán las necesidades precisas en materia de mano de obra a unos años vista. En este contexto, la palabra clave de la nueva adecuación escuela-empresa es el término “flexibilidad”.[8]
Pero en una sociedad del conocimiento en la que el avance tecnológico produce cambios a un ritmo cada vez más vertiginoso, debe darse una formación a los profesionales que les permita adaptarse con facilidad a las nuevas situaciones, o lo que es lo mismo “un aprendizaje a lo largo de toda la vida”.[9]
Lo importante no es poseer una cierto nivel cultural sino ser capaz de acceder a saberes nuevos y movilizarlos ante situaciones imprevistas, algo que suena muy bien pero que es una peligrosa filosofía educativa, pues si el trabajador no posee un esqueleto intelectual que le permita analizar e interpretar la realidad en la que vive, su actividad como res cogita, como ser pensante, se reduce al ámbito laboral y, concretamente, al sector en el que trabaja. [10]
Por ejemplo, se instruirá en el dominio de la informática a nivel elemental a todos los estudiantes, pero no para formarlos como expertos informáticos, pues no hacen falta miles de informáticos. Se trata de familiarizarlos con el teclado y el ratón y de que sean capaces de aceptar las órdenes que aparezcan en su pantalla. El ordenador sirve para socializar al futuro trabajador en las nuevas tecnologías y que este sepa manejar un GPS o un nuevo teléfono móvil en función del trabajo que desempeñe, y si cambia a otro trabajo, que sepa encender el ordenador y utilizar un procesador de texto, mandar un correo electrónico o programar la máquina expendedora de la empresa en la que comience a trabajar. Ese es el verdadero significado de la preconizada adaptabilidad.[11]
Mercantilización de la enseñanza.
Según Nico Hirt, el gasto mundial en educación alcanza una suma de 2 billones de dólares, es decir, más de 250 billones de las antiguas pesetas. Esta cifra supera con creces e incluso duplica los valores en los que se mueve la poderosa industria del automóvil.
Conscientes del enorme potencial de la enseñanza si es convertida en un mercado, organizaciones de marcado corte neoliberal como la OCDE, el FMI o la ERT llevan años presionando y proponiendo a los gobiernos que vayan cediendo determinadas parcelas de los sistemas de enseñanza al sector privado. No se trata de privatizar la enseñanza sino de externalizar la gestión aún cuando la naturaleza y titularidad de los sistemas sea público: se trata de hacer mercado, de abrir nuevas posibilidades de explotación para la empresa privada en el sector público.
Como vimos en apartados anteriores, las políticas neoliberales se concretan en la creación de cuasimercados[12]. En los cuasimercados, la financiación del servicio la realiza mayoritariamente el Estado, pero también por parte de los clientes[13]. Los clientes serían los estudiantes y las empresas.
Recordemos que para poder hablar de cuasimercados hace falta que se cumplan una serie de condiciones:
- Las universidades deben gozar de autonomía académica, organizativa y financiera para poder ofrecer distintos productos a distintos niveles de calidad y precio de modo que los clientes puedan elegir. Los productos –las titulaciones- deben homologarse de acuerdo a unos mínimos para que los proveedores puedan ofrecer productos estandarizados.
- Es necesario establecer un marco que regule el mercado (Espacio Europeo de Educación Superior), estableciendo los límites y alcance del mercado (distrito abierto) y que permita que los clientes puedan elegir entre las distintas ofertas.
Una vez entre en funcionamiento el nuevo sistema de gestión universitaria será la demanda de los clientes la que determine qué universidades y qué titulaciones deben recibir más dinero público y cuáles menos[14]. Como quién paga exige y, además, siempre tiene la razón, las empresas que ejerzan mecenazgos en las distintas universidades podrán incidir en la configuración de las titulaciones y en la docencia[15].
De otro lado, algunas actividades pueden ser gestionadas totalmente por las empresas: limpieza, fotocopiadoras, transporte, e incluso aspectos de la docencia. En Inglaterra, la inspección de las escuelas privadas es llevada a cabo en un 73% por entidades privadas y parte de las sustituciones de docentes son gestionadas y cubiertas por empresas privadas. Es el caso de la sociedad Capstan, que manda una cifra de unos 1.000 profesores sustitutos a las escuelas inglesas cada año[16].
El desarrollo de internet, además de permitir la socialización de los futuros trabajadores en las nuevas tecnologías propicia unas enormes posibilidades relacionadas con la enseñanza a distancia. Permite reducir costes de manera espectacular. Si en épocas anteriores cada alumno de enseñanza a distancia debía contar con una copia del material didáctico (cintas de video y audio, documentación, etc.) que suponían un cierto coste para las empresas, internet reduce a la mínima expresión estos costes puesto que pueden ser enviados virtualmente a través de la red y el alumno será el encargado de imprimirlos, trasladarlos a un soporte externo como un CD o DVD, etc.
De cómo hemos llegado hasta aquí: Del Informe Universidad 2000 al Espacio Europeo.
Como sabiamente plantearon en su día los industriales a través de OCDE, no se pueden reducir de golpe los gastos sociales ni cerrar de un día para otro las escuelas públicas porque “las familias reaccionarían violentamente si no se matricula a sus hijos, pero no lo harán frente a una bajada gradual de la calidad (…). Esto se hace primero en una escuela, luego en otra, pero no en la de al lado, de tal manera que se evita el descontento generalizado de la población[17]”.
La configuración del nuevo orden social y económico que ha originado el capitalismo avanzado en la etapa actual caracterizada por la volatilidad económica y productiva, hace que nuevamente avancemos hacia una dualidad educativa. Hacen falta cuadros dirigentes y obreros semicualificados o no cualificados, pero no millones de titulados universitarios. Según Hirt[18], las previsiones estadounidenses para los primeros años del siglo actual cifraban en 250.000 los puestos de empleo como reponedores que se necesitarán para cubrir la demanda sólo en el sector de las máquinas expendedoras. Para semejante viaje, evidentemente no hacen falta alforjas ni, mucho menos, titulaciones superiores.
La dualización de los puestos de trabajo aumentará las diferencias sociales puesto que habrá puestos laborales muy bien pagados o muy mal pagados. Esta dualización tendrá su correlato en el ámbito escolar. En un sistema productivo en el que dos tercios de los empleos requieren trabajadores no cualificados, no es rentable formar titulados superiores sin cesar[19].
El pasado año tuvieron lugar movilizaciones estudiantiles en Francia. Los universitarios protestaban por la reforma de la enseñanza superior que pretende dar una mayor autonomía a las universidades.[20]
El gobierno español tomó ese camino hace ya 10 años. La andadura comenzó con la elaboración del Informe Universidad 2000, encargado al catedrático de economía Josep María Bricall[21]. El Informe Bricall[22] pretendía ser el libro blanco de la reforma universitaria pero su función real fue la de crear una corriente de opinión que justificase las posiciones que interesaban a los defensores de la reforma.
El informe, de cientos de páginas, tiene un capítulo especialmente interesante: el de la financiación, que en cuarenta páginas expone una auténtica retahíla de medidas de carácter liberal, y en algunos casos, ultraliberal, para introducir estrategias de mercantilización en la enseñanza superior. Un ejemplo son los préstamos-beca, de los que se llega a decir que hace más conscientes a los estudiantes del coste de su educación y que harán pensarse dos veces lo de estudiar una carrera: “Con el sistema de préstamos, los estudiantes se hacen más conscientes del coste de su educación, (...) y deben esforzarse en los estudios y en el trabajo, para poder devolver la financiación recibida.(…) cabe pensar que la gratuidad de la enseñanza superior no sólo no promueve el esfuerzo de los estudiantes, sino que tiende a crear problemas de selección adversa, atrayendo a la universidad a estudiantes que no tienen posibilidades de completar los estudios, especialmente si existe un sistema de becas que proporcione ingresos además de cubrir tasas (…)”[23]
Este informe enumera todo tipo de argucias para evitar que estudiantes desmotivados lleguen a la universidad y pasen años y más años matriculados generando costes al Erario. Sin embargo, estas medidas se dirigen, como siempre, a las clases populares.
Lograrán poner más difícil el acceso a la universidad a los hijos de los trabajadores, pero, ¿qué hay de los estudiantes procedentes de los sectores pudientes?, ¿todos manifiestan una tremenda valía o también los hay vagos y/o escasamente dotados para estudiar una carrera? A parte de medidas económicas elitizadoras que sólo afectan a unos y no a otros, el citado informe no propone otro tipo de soluciones. Precisamente porque de eso es de lo que se trata, de que la enseñanza universitaria deje de ser una enseñanza de masas.
Con este tipo de medidas se matan varios pájaros de un tiro:
- Elitización: Quienes no puedan hacer frente a este tipo de préstamos por falta de recursos económicos familiares no podrán seguir estudiando.
- Disminución del gasto público: La premisa neoliberal de adelgazar el gasto social se ve cumplida con creces. El sistema de préstamos-beca establecido en España supone el pago del importe del préstamo por parte del estudiante. El Estado hace frente a los intereses o a una parte del préstamo. De este modo, con el dinero que antes servía para otorgar una sola beca, ahora se pueden ofrecer varios préstamos, lo que permite reducir la inversión estatal en educación.
- Mercantilización: Se hace mercado en otro sector más, el de las becas.
En el ámbito de la financiación de las universidades plantea tres tipos de aportaciones: las que se acuerden entre las universidades y la administración; las procedentes de las tasas académicas que pagan los estudiantes; y las procedentes de las empresas que colaboran con la universidad.
El Informe Bricall dejó el camino despejado para la posterior aprobación de la Ley Orgánica de Universidades (LOU) que estableció medidas como la introducción de mecanismos de competencia interuniversitaria, la posibilidad de financiar con fondos privados la enseñanza superior y el distrito abierto.
En suma, se trataba de allanar el terreno para que cuando se plantease la entrada en vigor del Espacio Europeo de Educación Superior todo estuviese atado y bien atado. Tan atado ha quedado que nuestros gobernantes, más papistas que el Papa, han aplicado este mismo modelo a la enseñanza primaria y secundaria. Analizaremos a continuación un punto en común de la LOU, la LOCE del PP y la LOE del PSOE, esto es, la creación de un ranking para evaluar los centros.
Las clasificaciones basadas en los resultados de mediciones realizadas a través de indicadores son aplicación con fines mercantilistas de la filosofía conductista, algo que hemos analizado con más detenimiento anteriormente.
Los rankings tienen una doble función: de un lado son un elemento de control ideológico que satisface a los sectores más conservadores y, de otro, son la piedra angular sobre la que gravita toda la política neoliberal en educación[24]. Veámoslo:
- Son un elemento de control ideológico porque los evaluadores marcan los criterios a cumplir por los centros. En el caso de la enseñanza secundaria se realizan en base a los resultados obtenidos por los alumnos en las pruebas generales de diagnóstico (LOE) o en la conocida reválida (LOCE). Los centros se verán obligados a enseñar aquellos contenidos que son preguntados o “entran” en la prueba y además deberán enseñarlos utilizando el enfoque ideológico imperante en la esfera política. Si no hacen las cosas así se arriesgan a que sus alumnos fracasen y el centro obtenga una mala puntuación. Esta función es más propia de la enseñanza secundaria, puesto que en la enseñanza superior no existen pruebas generales, aunque en función de las exigencias de la Agencia evaluadora, las universidades deberán adaptar sus enseñanzas si no quieren arriesgarse también a obtener un resultado negativo.
- La función de corte neoliberal la determina el hecho de que el ranking es el único mecanismo que puede otorgar información a los clientes de modo que les permita elegir con los elementos de juicio necesarios. Los centros que obtengan buenas puntuaciones en el ranking verán aumentar la demanda de candidatos a cursar estudios en los mismos y las empresas patrocinarán gustosas sus enseñanzas y financiarán con seguridad sus investigaciones.
Los efectos no se harán esperar. Hete aquí el verdadero sentido conservador de este mecanismo de clasificación de los centros: ahondará en la calidad de los estudiantes. Los centros con altas puntuaciones seleccionarán un alumnado de calidad[25] y quienes no estudien en esos centros verán como sus estudios les sirven de poco. Al fin y al cabo se trata de eso, de que sólo el alumnado de calidad estudie en la universidad. Si para ello hace falta devaluar los títulos de multitud de universidades -y que de una vez por todas los hijos de los trabajadores vean que ya no es rentable estudiar una carrera porque no les asegura un trabajo y en caso de asegurárselo, estará tan mal pagado como los trabajos no cualificados- la realidad superará la ficción.
Las aplicaciones tecnológicas permitirán que los estudiantes posean al acabar sus estudios una tarjeta en la que se especificarán las competencias que han adquirido en su formación universitaria, el puesto que ocupan en el ranking de su promoción y el puesto que ocupa su universidad dentro del ranking internacional. Se cumple así el sueño de Pareto, aquel intelectual venerado por los fascistas del régimen de Mussollini que pretendía que todas personas llevasen un cartelito en la espalda que exprese su valor: “que en cada rama de la actividad humana se asigne un índice que indique su capacidad, más o menos como se dan las notas en los exámenes de las diversas materias en una escuela[26].” La idea de Pareto ha tomado forma gracias a la Comisión europea, el entrañable cartelito de la espalda ahora se denomina skill’s card[27].
“Desde una posición incurablemente etnocéntrica, y a través de un proyecto de nuevo acomodo de su específica instancia de poder –el sistema escolar- la intelligentzia renueva su promesa de salvación del todo social. Siempre en medio y siempre tratando de atar cabos. Ahora el de la enseñanza superior –por aquí- y el de el empleo –por allá-. Bajo el chasquido de estos platillos, el bombo de las nuevas tecnologías. Pienso que ese discurso se resuelve en un conjunto de medias verdades y que –razonamientos precisos sobre ideas generales muy malas- utiliza un lenguaje perifrástico, el cual es necesario traducir a lo que de verdad expresa. Aunque principalmente discute y se duele de la dimensión formativa de la universidad, de lo que trata, en realidad, es de legitimar un más exigente proceso de selección escolar y social. No es un discurso ni técnicamente serio, ni teóricamente solvente: es un discurso que no puede ocultar sus argumentos morales. Tratar de convertir una cuestión política en un problema técnico, constituye su forma específica de hacer política: disolviéndola.(…) Se trata con ese discurso de la expresión de un movimiento social (…) el cual significa una toma de conciencia previa a una contraofensiva.(…) creo que ese discurso anuncia sencillamente una marcha atrás.”[28]
[1] La aprobación de la Ley 15/97 “de Nuevas Formas de Gestión en la Sanidad”, con los votos del PSOE y del PP, abrió el camino legal que permitía transformar el sector público sanitario en un mercado y, en consecuencia, en una oportunidad de negocio más. El Hospital de Alzira en Valencia, fue el primer experimento de gestión privada de un hospital público. (Coordinadora anti-privatización de la sanidad pública en Madrid: www.casmadrid.org)
[2] Los rasgos propios de la concepción positivista que aparecen en este apartado han sido tomados, principalmente, de los capítulos relativos a Comte y Saint-Simón de Reprimir y Liberar. (LERENA, C: Reprimir y Liberar. Akal. Madrid. 1983).
[3] El diario LA VOZ DE ASTURIAS recogía el día 12 de febrero de 2008 unas declaraciones de Juan Vázquez, Rector de la Universidad de Oviedo y ex presidente de la CRUE y Ana Cano, decana de la Facultad de Filología de aquella universidad en las que el primero se sumó a la idea de que las humanidades "no sólo son importantes sino que pueden y tienen que ser rentables" y la segunda reivindicó su “rentabilidad en términos económicos". La Directora de Universidades del Principado de Asturias, Miriam Cueto, abogó por un espacio europeo que mire hacia la empleabilidad de los titulados.
[4] HIRT, N: op, cit…
[5] LERENA, C: Universidad, formación y empleo (crítica de una crítica), en AA.VV: Educación y Sociología en España. Akal, Madrid. 1987. “Deteriorización, por ejemplo, puede querer decir, entre muchas otras cosas, que las clases trabajadoras han tomado por asalto la universidad derribando los viejos pedestales (…). Masificación quiere decir, literalmente, que hasta aquí hemos llegado con la justicia, cuidémonos en delante de la eficacia. (…) Sobreproducción puede querer decir que estamos en una situación inflaccionaria –de títulos- y que es urgente una política restrictiva: frenar la velocidad a la que giran las máquinas de hacer billetes, intervenir el mercado financiero, encarecer el dinero, esto es, los títulos. O bien, por ejemplo, proceder a una devaluación oficial, incluso al desenchufe de los títulos como credenciales para la ocupación de puestos en el sistema productivo”. A propósito de la sobreproducción de titulados, el presidente de la CRUE en el año 2004, Juan Vázquez, afirmaba en unas declaraciones recogidas por EL PAÍS el 7 de marzo de aquel año que “Hoy estamos viviendo el problema de la 'sobrepreparación' sin salidas.”
[6] La importancia del lenguaje se antoja fundamental llegados a este punto. El discurso neoliberal se ha apropiado de conceptos, palabras e ideas para llevarse el gato al agua. Un ejemplo es el argumento empleado para justificar la entrada del capital privado en la universidad: hay que conectarla con las demandas sociales y conseguir que responda a las necesidades reales de los futuros trabajadores. Como si fuera posible formar a cada estudiante (p.e. de empresariales) en las habilidades exactas que requiere en una empresa concreta. En Oviedo, harían falta cuatrocientos planes de estudio a la carta.
[7] El DIARIO SUR incluía en su edición del 27 de julio de 2007 una entrevista con Juan Vázquez, rector de la Universidad de Oviedo. El entrevistador pregunta al rector si se adaptan las universidades a las demandas de la sociedad actual a lo que el entrevistado responde “Tenemos que hacer esfuerzos por adaptarnos cada día más (…) Es un desafío ir cada vez más con los cambios, que cada vez son más acelerados.” Pero esos cambios no se dan en la sociedad, a lo que se refiere el rector ovetense es a los cambios que se dan en el sistema productivo.
[8] HIRT, N: op. Cit. …: “A falta de controlar el caos, hay que adaptarse a él.”
[9] MARX, K: El Capital. Fondo de Cultura Económica. México. 1990: “La gran industria, a vuelta con sus catástrofes exige en cuestión de vida o muerte la diversidad y el cambio en los trabajos, obligando, por tanto, a reconocer como ley general de la producción social y a adaptar a las circunstancias su normal realización, la mayor multiplicidad posible de obreros(…), el sustituir al individuo parcial, simple instrumento de una función social de detalle, por el individuo desarrollado en su totalidad, para quien las diversas funciones sociales no son más que otras tantas manifestaciones de actividad que se turnan y relevan.” Por ahí van los tiros en la actualidad. El modelo de competencias pretende que los trabajadores se adapten con facilidad de unos puestos de trabajo a otros. En palabras de Marx la clave está “en la formación de cada obrero (…) de tal modo que si es despedido de un trabajo por el empleo de una máquina nueva o por un cambio en la división del trabajo, pueda encontrar colocación lo más fácilmente posible.”
[10] La ofensiva y el avance de las posiciones tecnicistas es tal que en la actualidad, en el campo de la formación ocupacional y continua, se empieza a discernir entre formación general –aquella que puede aprovecharse en el futuro aún cuando se cambie de trabajo- y específica –aquella difícilmente aplicable en otros puestos de trabajo al margen de la empresa actual dada la especificidad de las unidades competenciales a las que se refiere.
[11] HIRT, N: op. Cit … “El empleado de Coca-Cola que vendrá, el día de mañana a rellenar las máquinas distribuidoras de bebidas en nuestras escuelas será capaz de iniciarse rápidamente en la utilización de un sistema de conducción informatizado, que le permita librarse de las dificultades del tráfico. Pero es poco probable que los ordenadores personales hayan contribuido mucho a enseñarle historia o física.” La introducción de las nuevas tecnologías permitirá que los trabajadores se lleven el trabajo y la propia formación a casa, reduciendo todavía más los costes de formación y aumentando la productividad. El trabajador se ve atrapado en esa espiral para poder seguir siendo empleable.
[12] CASCANTE, C: op. Cit… Según el autor los cuasimercados están formados por los clientes -empresas y estudiantes-, los proveedores –centros universitarios- y el Estado, que inyecta la mayor parte de aportaciones económicas mediante la firma de contratos-programa entre universidad y administración.
[13] El artículo 4.4.6 del Plan Estratégico 2005-2010 de la Universidad de Oviedo establece la “imputación progresiva de costes reales a usuarios finales”.
[14] Artículo 1.1.2.B del Plan Estratégico 2005-2010 de la Universidad de Oviedo: “reorganización de titulaciones de primer ciclo con baja demanda y duplicadas y ampliar la oferta en ajuste a la demanda.”
[15] El artículo 1.3.1 .D del Plan Estratégico 2005-2010 de la Universidad de Oviedo plantea “acuerdos de colaboración con instituciones, organismos públicos y privados, empresas o industrias para el desarrollo de master, incorporando profesionales en la docencia”.
[16] HIRT, N: Op Cit…
[17] MORRISON C: La faisabilité politique de l’ajustement. Centro de desarrollo de la OCDE, Cuaderno de política económica nº 13 OCDE 1996, citado por HIRT, N: op. Cit…
[18] HIRT, N: op. Cit… “Hace diez años, en Estados Unidos, el informe FAST II sobre el empleo había ya mostrado que, a la cabeza de las profesiones con mayor tasa de crecimiento se encontraban los limpiadores, auxiliares de clínica, vendedores, cajeros y camareros. El único empleo de carácter tecnológico, el de mecánico, llegaba en vigésima y última posición.”
[19] “(…) sería un modelo de universidad dual. Fácil es dibujar el cuadro: por una parte, una concesiva universidad de masas y, por otra, una exigente universidad de minorías; aquella le rinde tributo a la justicia, mientras esta última levanta el estandarte de la eficacia; una discutiendo sobre la calidad de la enseñanza y otra reservándose una clientela de calidad social garantizada; una, dispensando diplomas desvalorizados, la otra otorgando títulos de alta cotización; aquélla puesta de cara al consumo y como alternativa al fenómeno del desempleo, ésta conectada a la producción; en fin, una sostenida como un servicio público –con un profesorado gris, burocratizado, y uniformado- y la otra tendiendo puentes a la empresa privada haciendo, y deshaciendo jerarquías en el campo del conocimiento. ¿Por qué no decir abiertamente que es precisamente de esto de lo que se trata?”. LERENA C: Universidad, formación y empleo (crítica de una crítica), en AA.VV: Educación y Sociología en España. Akal, Madrid. 1987.
[20] Autonomía en términos económicos y de gestión y captación de recursos.
[21]LA VOZ DE ASTURIAS (8/4/2005) “Para celebrar su décimo aniversario, la CRUE entregará, además, las dos primeras medallas de honor de su historia al profesor Josep María Bricall, director del informe Universidad 2000, y al presidente del BSCH, Emilio Botín, por su "mecenazgo ejemplar".
[22] DIAGONAL (6/2/2008): “El Informe Bricall fue financiado con 75 millones de pesetas por la patronal (CEOE), el BSCH, Freixenet y Telefónica, entre otras empresas privadas, sin contar con estudiantes. Con los préstamos educativos para estudiantes, se ha generalizado un importante ‘nicho de mercado’ para las entidades bancarias. El Banco Santander –seguido del BBVA– es el que más ha desarrollado este aspecto, no sólo participando en las becas-préstamo dentro del convenio del MEC con entidades bancarias, sino también ofertando más de diez tipos de préstamos diferentes para estudiantes.”
[23] BRICALL, JM: Informe Universidad 2000. CRUE, Madrid. 2000. Página 270. En la página siguiente propone un impuesto universitario que “consistiría en establecer un recargo en los impuestos de la totalidad de los antiguos estudiantes universitarios. No habría límite en la cantidad a pagar (...) sino que los titulados con ingresos elevados pagarían varias veces el coste de su educación.”
[24] APPLE, MW: La política del saber oficial: ¿Tiene sentido un currículum nacional?, en AA:VV: Volver a pensar la educación. Madrid, Ediciones Morata.1995
[25] “Los centros educativos que tiene más demanda seleccionarán a sus estudiantes con el fin de obtener más altos rendimientos, cumplir sus contratos, obtener buenas evaluaciones y recibir un mayor caudal de fondos públicos y privados.(…)Los centros menos demandados, al no poder seleccionar a los estudiantes, admitirán a los de peor expediente, menos informados de la oferta educativa, con menos aspiraciones o menos posibilidades de responder a los préstamos solicitados, con más necesidad de compatibilizar trabajo y estudio(…) Tendrán que contar también con los profesores e investigadores que no han sido contratados por los centros de mayor excelencia.” CASCANTE, C: Op. Cit.
[26] PARETO, W: Forma y equilibrio sociales. Ed. Revista de Occidente, Madrid, 1967. Citado por LERENA, C: Reprimir y … Op cit. Pág 552.
[27] HIRT, N: Op. Cit…
[28] LERENA, C: Universidad, formación y empleo (crítica de una crítica), en LERENA, C (Coord): Educación y Sociología en España. Akal, Madrid. 1987.
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