miércoles 14 de marzo de 2012

Contra la cultura emprendedora

La derecha gusta mucho de utilizar terminologías bien sonantes, cuando no rimbombantes, para referirse a sus políticas y estrategias de perpetuación del control sobre el modo de producción. 

En el ámbito de la enseñanza, gustan mucho de emplear términos y expresiones como "calidad", "excelencia", "conexión con las necesidades de la sociedad", "eficacia", "innovación", "sociedad del conocimiento", etc. 

Así las cosas suelen apropiarse de estos términos para esconder tras ellos sus políticas rancias de toda la vida. Es, pues, una aplicación más de uno de sus más eficaces inventos: el marketing. ¿Podría alguien oponerse a una enseñanza de calidad? evidentemente no. La trampa reside en no hacer explícito lo que unos y otros entienden por  calidad. Para la derecha calidad es gestión eficiente en términos económicos y consecución de objetivos académicos. Es decir, elitización promocionando e incentivando a los mejores y reducción del gasto educativo.

Lo mismo podemos decir de la "excelencia" y de los campus de excelencia que proliferan como setas por las universidades españolas al tiempo que se reducen las partidas presupuestarias destinadas a la educación superior. Decir que reducimos el gasto y que vamos a potenciar únicamente unos pocos centros en cada universidad suena muy mal, pero decir que vamos a aplicar una gestión en aras de la excelencia convence al más escéptico. El  ingenuo estudiante promedio no alcanza a entender que detrás de un término a priori positivo se esconde una estrategia realmente nociva para sus intereses. 

Por eso la izquierda real siempre ha evitado caer en la palabrería barata. Antes de proclamar el objetivo de una enseñanza de calidad, prefiere acotar el término enseñanza acompañándolo de ciertos calificativos que hacen unívoca la comprensión de lo que realmente se quiere decir: enseñanza de calidad si, pero ¿qué entendemos nosotros por calidad? Enseñanza pública, gratuita, laica, científica, etc. Conectada con las necesidades de la sociedad si, pero concibiendo la sociedad como algo que trasciende los intereses del tejido empresarial, anteponiendo las personas a los beneficios.

Mención aparte merece la "cultura emprendedora". La cultura emprendedora es como una aspirina. Sirve para todo. Lo mismo te soluciona una crisis estructural como la actual como saca a una región entera de su decadencia gracias a un cambio de mentalidad.

Se trata por tanto de una argumentación psicologicista que pretende reducir a una cuestión individual -de cambio de mentalidad- procesos estructurales de naturaleza política y económica. 

Así, promueven por las Facultades Universitarias una visión propia de los mundos de Heidi según la cual el problema del desempleo está en nosotros mismos. Si conseguimos desprendernos de nuestros miedos y complejos -más psicologicismo- y desplegamos soluciones imaginativas encontraremos solución a nuestros problemas de desempleo -o de cualquier tipo-.

La cultura emprendedora, que tanto gusta a la izquierda débil, es un invento peligroso. Como decía, es una estrategia de individualización que sitúa los problemas derivados de la aplicación de las políticas neoliberales en el propio sujeto: eres el responsable de tu situación de éxito o desidia. Y blinda a las castas dominantes mediante una teoría según la que no gozan de privilegios injustos sino más bien de competencias para desenvolverse adecuadamente en la sociedad del conocimiento y emprender proyectos empresariales adaptados a las actuales condiciones del sistema productivo.

De la imposibilidad de que todos nos convirtamos en "emprendedores" nada se dice. Es como si ante una riada, en un hormiguero se debata qué hacer para no morir ahogadas. La hormiga emprendedora propone una fácil solución consistente en cruzar las zonas anegadas por el agua encima de hojas de árboles. Lo que se  olvida de decir es que no hay hojas para todas, y que la mitad de las hojas que bajan por las aguas vienen dañadas y por tanto son  inservibles.

jueves 8 de marzo de 2012

Mujer, te quiero libre.

El cambio de denominación del 8 de marzo eliminando el componente de clase "día internacional de la mujer trabajadora" para asumir un aséptico "día internacional de la mujer" no es un cambio inocente. Parte de un discurso posmoderno que pretende hacer ver que todas las mujeres, por el hecho de serlo, comparten los mismos problemas. Como si la realidad cotidiana de una madre precaria española se pareciese más a la de Alicia y Esther Koplovich que a la de su hermano también precario o desempleado. Se trata pues, de eliminar cualquier vestigio de concepciones del feminismo que aborden de frente la contradicción capital-trabajo.

El antiguo régimen y el propio capitalismo, sustentan el orden social en una concepción esencial del ser humano. Por esencialismo entenderemos una concepción del ser humano desde la que se considera que existe en la persona un núcleo esencial de atributos humanos que no debe nada a los procesos sociales. Por tanto, los sujetos, independientemente del contexto social en el que se desenvuelven, son protagonistas únicos de las relaciones sociales y de su éxito o desidia. Estamos, en suma, ante una estrategia de individualización en la que se atribuye al sujeto, independientemente de la realidad que le rodea, la responsabilidad absoluta de su destino.

En palabras de Platón, "(...) el dios que nos ha formado ha hecho entrar el oro en la composición de aquellos que están destinados a gobernar, mezcló la plata en la formación de los guerreros, y hierro y bronce en la de los labradores y demás artesanos." Y es en este esquema de pensamiento en lo que se basa la ideología dominante para legitimar que las mujeres padezcan una estructural discriminación en diversos campos.  Consiguiendo que ellas mismas entiendan que son diferentes por naturaleza, será más fácil que asuman como natural una discriminación evidentemente social y política. De ahí que Rousseau, entre otros, plantease que el hombre es raciocinio y la mujer bondad, pasión y sentimiento: tú encárgate de sentir y de amar, que de pensar y mandar ya me encargo yo.

Así las cosas, más de dos siglos después de la revolución industrial las mujeres siguen cobrando un 30% menos por el mismo trabajo que los hombres y siguen sin poder acceder a los mismos puestos laborales que los hombres, o si lo hacen, deben superar gran número de obstáculos.

Mientras tanto, desde ciertas concepciones posmodernas, siempre respetables, pero a mi juicio equivocadas, se siguen lanzando proclamas feministas desde "la diferencia" que considero que no hacen sino diluir la contradicción fundamental -capital-trabajo- y desviar la atención hacia donde no es, de modo que, si ciertas feministas dan como buena esa diferencia frente a los hombres, permiten que los capitalistas se armen todavía más de razón. Es a esa razón esencialista de la que se sirven los intelectuales del capitalismo a la que hay que combatir como primer paso para avanzar hacia la emancipación de la mujer y de la clase trabajadora en general, pero teniendo claro que las Koplovich no tienen nada en común con una mujer de la calle y, si lo tienen, es mucho menos de lo que cualquier mujer trabajadora tiene en común con sus compañeros varones: explotación, precariedad, violencia estructural, etc.


miércoles 25 de enero de 2012

Acerca del copago en la justicia y otras medidas de Gallardón.

Cuando la izquierda renuncia a la batalla ideológica y reduce la cuestión política a lo electoral no cabe esperar resultados halagüeños. Ese es el bagaje de la "democracia" de la restauración borbónica en España.

Así las cosas, hoy en día la inculcación ideológica no se da prioritariamente en la escuela y la iglesia -aunque también- sino más bien en los medios de comunicación. Esto hace que, por ejemplo, pase desapercibido que fallezca uno de los jóvenes marroquíes que se quemó a lo bonzo hace unos días en protesta contra la situación de desidia que vive el pueblo marroquí, y que, sin embargo, hasta el gobierno haga una protesta formal porque una persona condenada por violencia de género en Cuba muera en un hospital y sea subido a los altares de la "disidencia" cubana.

Lo mismo está ocurriendo en las últimas semanas con el caso de la joven sevillana matada hace unos años por su ex-novio y sus amigos. Los medios agitan las conciencias, hacen que la gente se indigne profundamente y el ministro de justicia anuncia una reforma.

Una reforma que puede suponer la reinstauración de la cadena perpetua en España. Tras la muerte del tirano, cuando se elaboró la constitución de 1978, se debatió acerca del modelo de prisiones y de sus funciones sociales. La conclusión fue que había que abandonar la visión punitiva de la cárcel, tan judeocristiana -y franquista- y construir un sistema judicial y penitanciario que priorice la reinserción frente al castigo. Y si a alguien le apetece, le propongo la visión de El Último Emperador, donde puede observarse en qué consiste la reeducación frente a la visión punitivista de la justicia.

Esa renuncia ideológica de la izquierda, esa claudicación ante los medios de comunicación es la que ha permitido el triste transitar de nuestro estado de derechos, cuesta abajo, de culo y sin frenos, velozmente, hacia un estado no ya de derechos sino más bien de derechas.

A día de hoy las cárceles españolas no albergan delincuentes, lo que albergan sobre todo son pobres, enfermos mentales e inmigrantes. Si se analiza la composición social de las mismas podemos encontrarnos con datos alarmantes sobre la proporción de estos colectivos respecto a la ponderación real de la sociedad.

Y la reforma populista de Gallardón lo único que va a conseguir es cargarse lo poco de reeducativo que le quedaba a nuestras prisiones y aumentar la concentración de colectivos en situación de exclusión en las prisiones.

El copago que pretende introducir, supone que quienes no tengan medios económicos no podrán recurrir a instancias superiores -Tribunales Superiores de Justicia, Tribunal Supremo, etc.- porque tendrán que pagar de su bolsillo una parte importante del juicio o como mínimo adelantar importantes cantidades de dinero como depósito para recurrir en segunda instancia. Evidentemente, a los ricos no les importa. Pasa lo mismo que con las subidas del IVA, van a seguir siendo ricos igual, aunque tengan que pagar un poquitín más por su justicia.







miércoles 16 de noviembre de 2011

Del 15-M al 15-N

En las dos entradas anteriores he intentado hacer una crítica constructiva de los planteamientos ideológicos del Movimiento 15-M en sus inicios, así como de algunas de sus propuestas y formas de actuar. Algunas personas no han entendido bien este análisis y confunden la crítica ideológica con la crítica personal. Para estas personas, quienes no decimos si a todo estamos cayendo en el purismo y en el sectarismo. Nada más lejos de la realidad.

Dos matices.

El 15-M como expresión del descontento social. Es cierto que el 15-M se está convirtiendo en una válvula de escape ante la situación de agudización de la lucha de clases y el correspondiente aumento de los ataques a las conquistas de la clase trabajadora. Si yo fuese máximo accionista de una de las empresas del IBEX-35 estaría contento con lo que ha ocurrido hasta ahora. Nada de barricadas, nada de disturbios en las calles. El movimiento 15-M se mueve aún en el terreno del idealismo. Algunas personas todavía creen que pueden cambiarlo todo a base de concentraciones, asambleas abiertas, pasacalles y performances. Las performances y los pasacalles y el resto de parafernalia son necesarios en este momento del desenvolvimiento de este movimiento. Tiempo habrá para darnos cuenta de que la única solución posible pasa por hacerle daño al capital: tomar los puertos, cortar las carreteras y redes de ferrocarril y poner en el punto de mira a la banca. Como en Grecia.

Ahí tenéis las masas, a dirigirlas: La posición purista ha sido  excepcionalmente retratada a través de los comunicados del PCPE sobre este movimiento. Es cierto que es un movimiento reformista. Pero también lo es que es la expresión del grado de concienciación y de ideologización de la clase obrera española. Después de muchos años a la defensiva, asumiendo como propio el sistema de valores de la burguesía no puede esperarse que los jóvenes españoles sean fans de Lenin. Aunque sea lo deseable. Marx y posteriormente Lenin, defienden la tesis de pacto con la burguesía en los momentos iniciales de las revoluciones. Otra cosa es que cuando el proceso avance, haya que romper tal alianza para conseguir los objetivos finales de la clase trabajadora.  Por lo tanto, no caben excusas. Ahí está la clase trabajadora, movilizada, hace falta una vanguardia que la dirija. Quienes renuncian a ello, no muestran sino la expresión del burocratismo y del idealismo en que han caído algunas organizaciones M-L. Es prioritario para los comunistas dirigir este movimiento hacia posiciones anticapitalistas, como paso previo a la lucha abiertamente marxista-leninista.


lunes 6 de junio de 2011

Crítica al movimiento 15-M II

Diarrea ideológica. Toma la calle, pero toma antes, durante, o después la biblioteca

El Movimiento 15-M es apartidista, apolítico, diverso y  plural. En los manifiestos iniciales se hablaba de un grupo heterogéneo en el que cabían progresistas y conservadores. 

Semejante autodescripción únicamente puede entenderse desde un alarmante hedonismo de quienes dirigen el movimiento. Como decía en la anterior entrada, están por encima de derecha e izquierda, del bien y del mal, de lo divino y de lo humano, al servicio, eso si, de los intereses generales del pueblo.

Esta falta de definición del movimiento o, mejor dicho, esta indefinición interesada sirve para que las conciencias despertadas con esta movilización puedan volver a dormir plácidamente cuando pase todo esto. Imaginemos que les explicamos que el apoliticismo no existe, que pasar de todo es a la vez tomar partido por lo establecido, que hagan lo que hagan están participando -por activa o por pasiva- de una concepción y una estrategia política, con independencia de que sean o no conscientes de ella. Sería terrible tener que asumir la responsabilidad de construir poder, de participar, de luchar desde una perspectiva a largo plazo. Es mejor así, reducir la concientización a breves documentos de cuatro, siete, quince o veinte puntos y no entrar en la dinámica de análisis del sistema desde una perspectiva teórica.

¿Es el movimiento 15-M de derechas?

El ejemplo de Oviedo seguramente sea paradigmático de lo que ocurre en el resto del estado. Las bases del   movimiento se identifican en su mayoría como personas de izquierda. La mayor parte de los dirigentes también. 

Otro sector importante de las bases, aunque minoritario, se cree el rollo del apoliticismo y consideran que el movimiento ni es de izquierdas ni de derechas. En el medio de ese batiburrillo de apolíticos destacan unos cuantos sujetos, que  inciden en sus discursos en la lucha contra la corrupción y el resto de ideas-fuerza de la democracia formal. También se consideran apolíticos, aunque es evidente que se trata de una definición coyuntural, es decir, que dicen ser apolíticos porque les interesa, pero que saben que no lo son en absoluto.

En una ocasión que asistí a una conferencia de Gustavo Bueno, fue interpelado a propósito de su ideología: ¿es usted de derechas o de izquierdas?. La respuesta no se hizo esperar. El filosofo dijo que considerarse de izquierda o derecha es intrascendente. Uno se puede considerar de derecha y proyectar una acción de izquierda y vice-versa. Y ese es el baremo con el que hay que medir el movimiento objeto de este artículo. 

En primer lugar, las acampadas suponen la ruptura con un modelo de ciudadanía pasiva y apática políticamente. El despertar de las masas pidiendo transformaciones ante la crisis debe ser acotada, aparentemente, en el espacio de la izquierda. 

En segundo lugar, las acampadas estuvieron vinculadas, por oposición, al proceso electoral, y su proyección supuso un aumento del voto nulo y el voto en blanco, en detrimento de las opciones minoritarias y de las menos proclives al sistema. Evidentemente, las personas de derechas no dejaron de votar ni anularon sus papeletas, dado que están a gusto con un sistema que les beneficia con medidas legales y políticas cada vez más proclives a sus intereses de clase. Por lo tanto, la llamada a la rebeldía supuso un balón de oxígeno para las facciones del capital -principalmente PSOE y PP, y el segundo en mayor medida que el primero-.

Sólo la perspectiva del tiempo podrá indicarnos como evoluciona este proceso. Si finalmente se transforma en un movimiento consciente de la izquierda real o si desaparece y cae en el olvido hasta que vuelva a ser rescatado por la derecha mediática. 

A mi, mientras que personajes como Enrique Dans y su #nolesvotes.org sigan pululando por ahí, me seguirá generando grandes desconfianzas.

¿ Qué hacer?

La cuestión del qué hacer es una de las que más pasiones está levantando. Algunas organizaciones de la izquierda, desde una óptica purista, han renegado de este movimiento y se han negado a participar del mismo. En el caso asturiano destaca la posición sectaria del PCPE.

En cambio, ciertos movimientos posmodernetes -desde el poscriticismo, claro está-, como el grupo hegemónico en el movimiento estudiantil univeristario, se han inmiscuido de tal modo en el movimiento que resulta difícil discernir donde se acaba uno y empieza el otro. Destacan por una falta total de autocrítica hacia los principios y acciones que lleva a cabo el propio movimiento. 

Considero que la opción más coherente es participar de este movimiento y contribuir a hacerlo avanzar  hacia posiciones verdaderamente contrahegemónicas tratando de que se revalorice en el mismo la cuestión teórica y que las acciones directas impliquen superar lo flowerpower y centrarse en lo que realmente hace daño al capital.

Crítica al movimiento 15-M I

No somos mercancía en manos de políticos y banqueros.

Cuando surgió el movimiento 15-M desconfié del mismo en base al eslogan elegido "Contra los banqueros y los políticos", muy del estilo de una de las ideas fuerza de los grupos de ultraderecha en todo el país. Sin ir más lejos, es un eslogan utilizado por Democracia Nacional desde hace mucho tiempo. Tales similitudes son pasmosamente evidentes. Por ejemplo, el siete de abril, en la página de Democracia Nacional, aparece una entrada en la que se habla de "España, cortijo de banqueros y políticos (marionetas de los primeros)" o de "El gobierno, sus sindicatos y los medios de comunicación afines (...)." El Movimiento Social Republicano, otra de las principales patas para el banco de la extrema derecha informa en su web de que el MSR "se solidariza y apoya a todos los hombres y mujeres que de buena fe, y sinceramente, se concentran en distintos puntos de España y Europa, para protestar contra los políticos y los bancos"

Desde un punto de vista ideológico, este lema no hay por donde cogerlo, al menos desde la izquierda. De un lado, trata de hacer ver que existe una clase política que es la que gobierna nuestros destinos, de la que nosotros no formamos parte, renunciando por tanto al estatus de ciudadano y a la dimensión política que  supone tal concepto. En lugar de promoverse la implicación popular en la política se hace ver que ésta es una tarea reservada a una casta de la que la mayoría social no forma parte. De este modo, sólo nos queda "indignarnos", pedir que nos escuchen y plantear reivindicaciones. De otro lado, se realiza un peligroso reduccionismo de corte economicista que pretende hacer ver que la crisis es únicamente fruto de la codicia de "los banqueros", dejando al margen a las grandes transnacionales.

Según la representación espontánea promovida por este movimiento, si contásemos con unos políticos honrados y unos banqueros menos avariciosos no habría crisis. La realidad es bien distinta: por mucha reforma electoral que se apruebe, por mucha lucha contra la corrupción que se lleve acabo, por muy bien que funcione la justicia y por muy separados que estén los poderes públicos, la situación de crisis del modelo capitalista no va a cambiar y no se van a resolver los problemas de desempleo, acceso a la vivienda, etc.

Esa es una de las funciones que cumple la extrema derecha para asegurar la legitimación del sistema productivo capitalista: hacer ver que estamos ante una crisis cíclica, no estructural, que con una serie de reformas, puede remontarse fácilmente. Sólo hay que poner coto a los desmanes de los culpables: los políticos y los banqueros. 

Otro clásico de la ultraderecha, en este caso el Frente Nacional, publica el día 24 de mayo un comunicado en el que consideran que las concentraciones están intentando ser manipuladas y llaman a sus militantes a estar en guardia ante tal situación, "alertamos, pero sin  dar orden de participar o no en dichas concentraciones, (...) para defender la causa del Pueblo frente a políticos y banqueros (lema original de la movilización)". 

El comunicado antes citado se cierra con un "porque nosotros no somos mercancía ni de políticos ni de banqueros pero tampoco mercancía ni de la derecha ni de la izquierda." Se trata pues, de una nueva coincidencia con el movimiento 15-M puesto que tampoco es de izquierdas ni de derechas. Esto es algo que se ve en muy contadas ocasiones. Desde que murió Franco, que tampoco era de izquierdas ni de derechas ni era un político, sino un enviado de dios para servir a España, no habíamos visto semejante alarde de apoliticismo y altruismo apartidista.

El falso consenso

El Movimiento 15-M no emplea el habitual juego de mayorías y minorías sino que las cosas deben aprobarse por consenso. Esto es un claro mecanismo de manipulación para evitar que el chiringuito se le vaya de las manos a sus creadores: unas pocas personas consensúan un documento de mínimos, en este caso cuatro puntos que se basan en la reforma electoral, la lucha contra la corrupción, la separación de poderes y el control sobre los políticos. Se trata por tanto, no ya de lograr una "democracia real ya", sino más bien una "democracia formal ya". En el momento en el que la gente que asiste a las asambleas plantea propuestas que se salen de ese esquema y tratan de superar el reformismo idealista planteando alternativas al sistema económico o reformas de calado -el desarrollo de ciertos derechos constitucionales como el derecho al empleo o a la vivienda-, tales medidas no son asumidas porque no hay consenso. 

Se ignora, de este modo, que el conflicto es el motor de la historia y, también, del método científico. Sin contraposición de teorías, la ciencia no avanza. 

En el caso de Oviedo, nos hemos pasado semanas debatiendo el famoso documento de los cuatro puntos,  sin poder quitar prácticamente ni una coma durante muchos días, porque no había consenso. Pero cuando se redactó tal documento, evidentemente, no se contó nosotros. Así las cosas, el consabido documento de los cuatro puntos fue tumbado por la asamblea general, y sin embargo, al día siguiente, se volvió a debatir partiendo del mismo.

El movimiento como fin de la movilización

El espontaneismo, vacío totalmente de contenidos, no avanza en la consecución de objetivos, básicamente, porque no existen. Los fines son muy vagos y tras el final de la campaña electoral no se tiene claro qué es exactamente lo que se está haciendo en las plazas. La ausencia de una estrategia y una táctica claras, más allá de ocupar la calle, hace que el movimiento se convierta en un fin en si mismo. 

Acampamos, nos reunimos, nos volvemos a reunir y nos reunimos de nuevo, pero no hay una hoja de ruta para conseguir objetivo alguno. De ahí que para algunos, sea "un triunfo que estemos aquí".

15-M ¿Teoría de la conspiración?

En internet tenemos todo tipo de teorías acerca de este movimiento. Unas parten del espontaneismo de la gente y otras de la conspiración de los poderes ocultos que desde la sombra dirigen todo esto. 

Considero que es imposible que el movimiento haya salido de la nada. La organización de algunos campamentos, como el de Madrid, no se logra de la noche a la mañana. En ese sentido, ha habido muchas críticas, siendo las del blog nomorirdeidiota.blogspot.com algunas de las más seguidas y comentadas en la red.

Pero yo creo que no hay que centrarse tanto en la génesis y el desenvolvimiento del movimiento como en los efectos que ha generado y en el análisis de sus propuestas. Y sus propuestas en muchos casos, a la vista está que son similares a las de la derecha extrema. Sobre todo en cuanto a los planteamientos teóricos. Por mucha buena voluntad que pudiese haber detrás de todo esto, plantear discursos de "políticos y banqueros" y similares para lo único que sirve es para hacer de altavoz de aquellas fuerzas. En marat-asaltarloscielos.blogspot.com, pueden leerse algunos artículos interesantes al respecto. 

miércoles 25 de mayo de 2011

Y en estas llegaron los resultados electorales.

Cuatro años después, y en este mismo blog, debo volver a agradecer los múltiples apoyos recibidos durante la campaña electoral en las elecciones municipales de Llanes. 

El primer agradecimiento ye pa Coto, militante de Laviana, que cargó a sus espaldas el diseño de toda la campaña -carteles de los candidatos, trípticos, etc- de ASCIZ y del Frente de la Izquierda en toda Asturias. Un militante comunista incansable, infatigable, inasequible al desaliento, del que sólo se pueden decir cosas buenas. En el simbolizo todo el apoyo recibido de la gente del Partido. 

Ha sido una campaña muy dura, en algunos momentos incluso angustiosa, pero que también ha sido muy bonita porque la hicimos sin dinero, pero con mucha ilusión. Acerca de la escasez de medios, sirva como muestra un botón: la cámara de fotos con la que hicimos mi cartel es una cámara compacta de esas que cualquier persona utiliza para sacar fotos de sus amigos cuando sale de fiesta, una Casio Exilim S-200.

Consciente y deliberadamente decidimos no entrar en el juego de la mercantilización de la política, en dos sentidos: de un lado, nuestro programa no era un cúmulo de promesas electorales -aceras, carreteras, centros sociales, etc- sino la plasmación  de una filosofía basada en la construcción de poder popular y en la defensa de un modelo alternativo al neoliberalismo; de otro lado, no mercantilizamos nuestra campaña en términos publicitarios: renunciamos a participar de la locura de los anuncios publicitarios en la prensa escrita y las radios locales. Podríamos haber asumido ese gasto, pero no lo hicimos, a sabiendas de que si los demás lo hacen es porque funciona. Fue graciosa la entrevista en la Cadena SER. Antes y después de la entrevista entró una cuña de IU en la que criticaban al PSOE y pedían el voto. Y mientras tanto, mi voz en off haciendo el discurso que hace mucho esa supuesta coalición abandonó. Por cierto, a día de hoy ya negocian la formación de gobiernos de coalición en toda la región. Se ponen de acuerdo para repartirse puestinos y perres.

Pero a lo que no renunciamos fue a tomar la iniciativa política: nuestra presencia en los medios de comunicación comarcales fue constante a lo largo de toda la campaña. En las tres campañas en las que he participado como candidato a la alcaldía nunca conseguimos manejar tan bien el tema mediático.

Los mítines, de los que algún vídeo en YouTube da buena cuenta, también fueron diferentes a los de otras fuerzas políticas. Cuando el escenario lo permitió dimos protagonismo a las nuevas tecnologías y el cañón de vídeo y la pedagogía se convirtieron en protagonistas. Cuando no fue posible, la palabra tomó protagonismo por encima de las imágenes y los powerpoints y, sobre todo, dimos lugar  a las tertulias. Hablamos, pero también escuchamos.

Lo que más eché en falta fue no tener tiempo para el cuerpo a cuerpo, para patearme los pueblos repartiendo propaganda y hablando con la gente. Pero no fue posible porque había que hacer todo lo demás. Me gustaría ver a los del PSOE o el PP haciendo campaña con los mismos medios que nosotros.

Muchas notas de prensa, presencia en los medios, un buen discurso, mítines con una asistencia aceptable, un gran programa, una lista bastante potente... y todo para conseguir algunos votos menos que hace cuatro años. Otros, en cambio, sin hacer nada, absolutamente nada -al margen de hacer circular bulos sobre nosotros y cuatro mítines -literalmente lo de cuatro- sacaron unos pocos votos más. Es decir, nosotros, con una intensa campaña, llegamos a donde la desastrosa IU de Llanes llega sin despeinarse gracias al empuje de la marca. 

Ha sido la más bonita y, como dije antes de empezar la campaña, seguramente la de la despedida para mi. Aunque eso nunca puede asegurarse, porque no sabemos que pasará dentro de cuatro años.

Viendo los resultados generales, me duele mucho que por culpa de la cerrazón de las damas de Mordor no hayamos podido mandar al lado oscuro al PSOE. A ver si su propia gente reacciona y como Chavez les espetan un "váyanse al carajo" haciendo posible una única candidatura de la izquierda en Llanes.

Al día siguiente de las elecciones cuando iba por la calle en Llanes mucha gente se paraba y me decían que les hubiese gustado que llegasemos al ayuntamiento y que merecíamos haber sacado un concejal. Al igual que hace cuatro años, les dije que al ayuntamiento no se llega con buenos sentimientos ni con merecimientos sino con votos y que si no nos votan y siguen votando al PSOE o al PP difícilmente van a vernos nuevamente en el ayuntamiento.

Muchísima gente de fuera siguió la campaña por las redes sociales con gran interés e ilusión. A ellos también quiero agradecerles los ánimos recibidos, las sugerencias, las llamadas de apoyo, los comentarios en el facebook, etc. En los momentos de bajón, contribuían a mantener firme el timón.

Qué duda cabe de que los 369 votos son 369 razones para seguir adelante. Ni nos domaron, ni nos doblaron, ni nos van a domesticar.

Hasta la victoria siempre!




PD: Y si dentro de cuatro años nos toca volver a dar la cara, la daremos. Y ya hemos hecho los análisis necesarios para corregir la estrategia de cara a conseguir los votos que necesitamos para llegar. Sabemos como hacerlo y si es necesario lo haremos.

No a la Guerra

No a la Guerra
Oviedo, 20 de marzo de 2003